Más de 10 años persiguiendo auroras en el Ártico, +500 viajeros y un 100 % de grupos con auroras observadas
Habitualmente viajamos por nuestra cuenta, pero este viaje fue un acierto y nos permitió hacer cosas que solos no podríamos. El guía se movía como pez en el agua en la zona. Hubo de todo: aventura, naturaleza, risas… Entre la suerte con la meteorología y el saber del guía, pudimos ver lugares impresionantes y auroras. Totalmente recomendable.
Lo que parece una novela de aventuras, es real: ir a cazar auroras boreales. Ver los blancos páramos de la Laponia y conocer gente agradable con los que compartir un café caliente en lugares remotos, es los que vivimos esos días. Fue una experiencia inolvidable. Buen ambiente con la mejor compañía. Totalmente recomendable.
El Sol emite continuamente un flujo de partículas cargadas conocido como viento solar. El campo magnético de la Tierra actúa como un escudo, pero su interacción con este flujo dirige partículas hacia las regiones polares, donde alcanzan las capas altas de la atmósfera.
Allí, estas partículas chocan con los átomos y moléculas de gases como el oxígeno y el nitrógeno, y les transfieren energía. Al liberar esa energía, los gases emiten luz y dan lugar a las auroras: cortinas y ondas de colores que parecen danzar en el cielo nocturno.
La actividad solar no tiene un patrón estacional: el Sol emite partículas continuamente y puede presentar episodios de mayor actividad en cualquier época. Por tanto, las auroras pueden producirse durante todo el año.
Sin embargo, para observarlas necesitamos oscuridad. Las auroras se producen principalmente en latitudes altas, donde los días de verano son muy largos y puede no llegar a oscurecer. Por eso, el otoño, el invierno y el comienzo de la primavera ofrecen mejores condiciones para verlas, al contar con más horas de cielo oscuro.
Las auroras se observan principalmente en las regiones próximas a los polos magnéticos, donde el campo magnético terrestre dirige las partículas del viento solar hacia la atmósfera. En el hemisferio norte, esta zona forma un gran anillo —el llamado óvalo auroral— que pasa por lugares como el norte de Noruega, Suecia, Finlandia, Groenlandia, Alaska, Canadá y Rusia.
Además, las auroras se producen a gran altura, generalmente entre unos 100 y varios cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre. Por eso pueden ser visibles desde áreas muy extensas.